Se ha demostrado que el ácido S-abscísico (S-ABA) tiene efectos claros sobre la mejora, la coloración y la calidad del azúcar de la uva. Su función principal es aumentar significativamente la acumulación de antocianinas y promover la coloración. Sin embargo, sus efectos sobre la mejora del azúcar y la reducción de ácido han sido objeto de diferentes hallazgos de investigación:
Efectos principales
Mejora del color: el ácido S-abscísico aumenta significativamente la acumulación de antocianinas. Esto es actualmente un consenso en la comunidad académica. Múltiples estudios han confirmado que la aplicación exógena de ácido S-abscísico puede aumentar significativamente la expresión de genes relacionados con la síntesis de antocianinas (como VvCHS, VvUFGT y VvDFR) en las pieles de las uvas, aumentando en última instancia el contenido total de antocianinas en las pieles. Esto es aplicable a múltiples variedades y da como resultado una coloración de la uva más profunda y uniforme, resolviendo eficazmente el problema de la mala coloración.
Aumento del azúcar y reducción del ácido con ácido S-abscísico: los efectos son inconsistentes. La mayoría de los estudios confirman que el ácido S-abscísico exógeno solo... El tratamiento con ácido puede aumentar el contenido de azúcares reductores y sólidos solubles, al tiempo que disminuye el contenido de ácido titulable, mejora la relación azúcar-ácido y realza el sabor de la fruta.
Mecanismo de acción: El ácido S-abscísico es una hormona endógena central que regula la maduración de la uva y el cambio de color. Promueve la acumulación de azúcar soluble al regular los procesos relacionados con el transporte de azúcar, al mismo tiempo que activa la expresión de genes clave en la vía de síntesis de antocianinas, lo que en última instancia promueve la maduración y mejora la calidad. (Investigación académica internacional).
Precauciones de uso: Se recomienda pulverizar los racimos de uva cuando las uvas hayan alcanzado un 20%-30% de maduración, con una concentración recomendada de 100-200 mg/L. Pulverizar los racimos es más eficaz que pulverizar las hojas. El uso excesivo puede provocar un color opaco y sin brillo de la piel de la uva, lo que afecta negativamente la calidad de la apariencia.