Los nitrofenolatos de sodio compuestos (incluido el paranitrofenolato de sodio) pueden aliviar eficazmente los problemas de inhibición del crecimiento que experimentan los pepinos y los tomates en condiciones de baja temperatura. Actuando como regulador del crecimiento de las plantas, activa la actividad celular y mejora la tolerancia al frío de los cultivos; bajo estrés por frío, ayuda a mantener la fotosíntesis, la vitalidad de las raíces y la absorción de nutrientes, promoviendo así la germinación de las semillas y el crecimiento de las plántulas.
Sus mecanismos de acción específicos incluyen:
Tolerancia mejorada al frío: mejora la resistencia al frío al aumentar el contenido de clorofila, la tasa fotosintética neta y la actividad de las enzimas antioxidantes, al mismo tiempo que reduce la acumulación de especies reactivas de oxígeno para mitigar el daño celular causado por las bajas temperaturas.
Promoción de la germinación y el crecimiento: Remojar las semillas en una solución de 50 mg·L⁻¹ de Atonik puede aumentar significativamente la tasa de germinación y el índice de vigor de las semillas de pepino en condiciones de baja temperatura; mientras tanto, un tratamiento de remojo de raíces de 100 mg·L⁻¹ ayuda a cultivar plántulas robustas.
Efectos sinérgicos en combinación: En la práctica, Atonik se aplica a menudo en combinación con sustancias como el fosfato monopotásico y la brasinolida; cuando se aplica durante la etapa de plántula, este tratamiento combinado mejora significativamente la resistencia al frío y previene el daño por heladas.
Cabe señalar que los pepinos son cultivos inherentemente amantes del calor y su crecimiento esencialmente cesa a temperaturas inferiores a 13°C; de manera similar, el desarrollo de las raíces del tomate se inhibe a temperaturas inferiores a 10°C. Por lo tanto, la regulación química sirve simplemente como una medida auxiliar y debe combinarse con prácticas adecuadas de gestión térmica.