El uso adecuado y estandarizado de reguladores de crecimiento vegetal puede mejorar significativamente el cuajado de frutos y reducir la caída de los mismos; sirve como una ayuda eficaz para preservar flores y frutos, aumentando así los rendimientos de los cultivos.
Eficacia real en la preservación de flores y frutos
Regulación del equilibrio hormonal endógeno: complementa las hormonas endógenas del cultivo, reduce los niveles de ácido abscísico, inhibe la formación de células de la capa de abscisión en los pedúnculos de los frutos y reduce drásticamente la caída fisiológica de los frutos.
Optimización de la asignación de nutrientes: dirige los nutrientes producidos mediante la fotosíntesis hacia las flores y los frutos jóvenes, evitando que el crecimiento vigoroso de los brotes en primavera compita por los nutrientes y aliviando el conflicto entre el crecimiento vegetativo (brotes) y el crecimiento reproductivo (frutos).
Mejora de la resistencia al estrés: fortalece la resiliencia del cultivo contra el frío y las condiciones climáticas adversas (como lluvias prolongadas), reduciendo así la caída de flores y frutos causada por el estrés ambiental.
Aumentos de rendimiento documentados: cuando se usa correctamente en cultivos como los chiles, las tasas de cuajado de frutos pueden aumentar aproximadamente un 10%, el crecimiento de los frutos se acelera y se logran ganancias significativas en el rendimiento.